CUMPLEAÑOS CONFINADO

Se acerca la fecha de su cumpleaños y no parece que vayamos a salir pronto de esta. Pero eso no la va a detener, no todos los años se cumplen 50.

Las décadas son siempre especiales, como si cumplir con ceros fuese más importante que cumplir sin ellos. Y los 50, considerados los nuevos 40 y los antiguos 70, son, sin duda alguna, los más solemnes que ha cumplido hasta ahora.

Tiene muchos amigos con los que celebrarlo.

Enciende el ordenador y abre un Excel donde mete el nombre de todos ellos y algunos datos que necesita para organizar su cuadrante:

  1. Medio de reunión virtual: WhatsApp, Facebook, Instagram, Skype, Zoom.
  2. Edad: menores de 20, entre 20 y 35, de 35 a 70, mayores de 70.
  3. Localización/horario: península, Canarias, otros países (franja horaria)
  4. Grupos: familia carnal, familia política, amigos-amigos, trabajo, gimnasio, vecinos, otros
  5. Imposibilidad de coincidir con: seleccionar nombre (ex pareja, jefe, hermano/a…)
  6. Bebida: refresco, café, cerveza, vino (blanco, tinto, rosado), vermut, cava, sidra, whisky, ron, ginebra, pacharán y otros licores.

Establece fórmulas, realiza cruces, introduce variables y ya lo tiene: 12 quedadas.

El día anterior acude al supermercado y hace acopio de todo lo necesario para la mejor celebración de cumpleaños confinado de la historia. Ella no suele tomar otra cosa que Coca-cola zero, pero no quiere quedar mal con nadie, así que beberá un poquito.

El despertador suena a las 6:00 de la mañana. La primera cita la tiene agendada a las 7:30 y quiere estar perfecta. Llena la bañera y se da un baño de sales y espuma. Después se alisa el pelo, siempre le ha quedado mejor liso. Elige la ropa: algo elegante pero informal, y se maquilla con una base ligera y un poco de colorete y rimel. Coloca el portátil en la zona de la casa con mejor iluminación, limpia la cámara y se conecta a Skype; la anfitriona siempre debe ser la primera en llegar.

Enseguida empiezan a aparecer las invitadas, sus cuatro amigas del gimnasio. Desde hace años comparte con ellas la primera hora de la mañana dos días por semana.

—¡Estás estupenda! —le dicen.

—¡Chicas, he preparado café y un bizcochito bajo en calorías! —les dice mientras enfoca con la cámara la bandeja que ha organizado después de maquillarse.

Todas sonríen y muestran la suya, idéntica a la que les sirven en la cafetería que hay frente al gimnasio.

—Los 50 se merecen un brindis con algo más fuerte, ¿no creéis? —propone la mayor de todas—. Vamos a echarle un poquito de licorcillo al café y nos hacemos un carajillo.

Todas ríen como niñas traviesas la ocurrencia de su amiga y todas se levantan a por una botella de licor con la que alcoholizar su café. Ella también. Añade muy poco, no está acostumbrada a beber y menos a esas horas.

—Bueno, chicas —dice la cumpleañera una hora más tarde, con los ojos brillantes—, os tengo que dejar, tengo otra cita. ¡Os quiero!

Cierra ese video chat y abre otro en Zoom. Ahí están sus compañeros de trabajo.

—¡Chicoooos! ¿Cómo estáis? Qué raro se me hace no veros todos los días.

—En cuanto pase el ERTE te vas a cansar de nuestras caras —dice Raul, el contable.

—¡Feliz cumpleaños! —grita Isa

—¡Feliz cumpleaños! repiten todos.

Con ellos, sus compañeros, toma otro café y… otro chupito. ¡Por los viejos tiempos!

¡Ay, qué bien lo está pasando! ¡Qué bueno es volver a ver a los compañeros!

A las 11 abre una videollamada de WhatsApp web con sus sobrinos.

—¡Venga, sobrinitos, a tomar un Colacao con la tía, jiji!

Su hermana le hace un gesto por detrás de los niños para que mire el móvil.

—No me seas estrecha y ponle un poquito de algo a tu Colacao, así vamos brindando, cincuentañera. Luego nos vemos en el chat de hermanos, besos.

Obedece órdenes y añade otro lingotazo. ¿Por qué no? Un día es un día.

—Oss voy a dejarr. Tengo otra video llamada. ¡Qué bien me caéis, sois súper majos! —dice después del segundo vaso de leche aliñada.

Abre Facebook y conecta con las dos amigas del colegio que todavía conserva.

—¡Una cañita por esos 50! —propone levantando un botellín de cerveza.

—¡Que vivan los 50! —corean sus compañeras de colegio.

—¡Yo os quiedo como si fuerais mis hermanas, sí, y eso que al principio me caíais mal, pero ahora os adoroooo!—dice en el tercer brindid—¡Pod nosotras!

Una hora más tarde se lanzan besos y prometen verse más a menudo, aunque sea de forma virtual.

Abre de nuevo WhatsApp. Sus dos hermanas y su hermano aparecen enseguida.

—¡Cumpleaños felíiiiz, cumpleaños feliiiiz…| ¡Venga ese vermut fresquito!

—¡Chicos, os quiedo mucho| —dice la cumpleañera— ¡Qué suedte teneross de hermanos!

Abre los regalos que le ha traído un repartidos enguantado y enmascarado antes de brindar de nuevo.

—Jijiji, tengo que dejaros. Hoy voig a comed con mi ex marido.

Abre Instagram.

—Hola, Pacgo ¿Gómo va toddo?

—Muy bien, cariño. Ya sé que nunca bebes, pero hoy nos tomaremos un vinito por los años compartidos, ¿no?

—¡Claro gue sí! ¡Hoy tenggo de toddo! ¿Qué te ponngo?

A pesar de haberse separado hace años, mantienen una buena relación. Brindan también por eso.

—Tenggo gue dejarte… —dice casi a las cuatro.

—¿Otra vez?

—jajajaja, gue graciosso. No, esta vez es dissstinnto, he guedado a tomar caffé con las amigass del apadtamento en la playa.

Vuelve a Skype.

—¡Holiiiiiii, chicaaaaasss!

—¡Holiiiiiii! ¿Has empezado la fiesta sin nosotras? ¡Venga! ¡Brindemos con cava, que hoy no te escaqueas! ¡Los 50 son los 50!

—Sois las mejodes amigas que se puede tened. En guanto pase el Coronavirus y nos veamos en la playa, lo tenguemos gue celebrar. ¡Os quiego, coño!

—¡Claro que sí! ¡Feliz cumpleaños!

—Voy a sedviros ogtra gopita… La culdpa de todo es de los curas…

Cuarenta y cinco minutos después abre zoom.

—¡Eeeeeh! ¿Gue tal por Argentina? ¿Ya es de día? ¡Vamos a brindar! ¡Pog mis 25! ¡Y otgo vasssito por mis otgos 25!

Treinta minutos más tarde reabre Instagram.

—¡Chicos! ¿Dongdestáis? No os veo.

—Aquí detrás, date la vuelta.

—¡Eeeeh! ¿Una gopita?

A las 19:58 sale al balcón

—¡Gue pasa vecinoooooos!

Hoy siente que los aplausos son para ella. Y los siguientes sí que lo son. Los vecinos le cantan el cumpleaños feliz y bridan con ella desde su ventana.

—Asturias patria gueridaaaa… —cantan todos juntos.

—Os dengo de dejar —se excusa tras unos cuantos cantos regionales—. Voy a bgindar gon miss padresss

Entra en WhatsApp y al tercer intento ve la nariz de su madre invadiendo la pantalla de su móvil.

—Mammmá, aleja el teléfono… jajajaja, solo te veo la picooooota.

—Ay, hija, es que no me entero con esto. No te veo. ¿Por dónde hay que mirar?

—Assís tá bien, mamá. Yo sí te veooo.

—Vale, pues un brindis de tu padre y mío.

Tres brindis después abre Zoom para encontrarse con sus amigos-amigos en la última quedada del día.

—¡Feliz año nuevoooooo! —dice a los bultos que asoman en su pantalla.

—¿Cómo estás? —pregunta uno de esos bultos —¡Sstoy de puta madre! ¡Tomarse lo gue gueráis, yo invito! Pedo cuidado, greo gue hay algo gago en el hielo… —dice  justo antes de quedarse dormida.

Voz: Carmen Ramírez (Cadena Dial)