EL ORIGEN

Se acerca el momento de los aplausos. Marga abre la ventana y empuja el sillón en el que está sentada Pirula para que pueda ver a los vecinos y aplaudir con ellos. Menos mal que el sofá tiene ruedas, si no, le sería imposible moverlo con su hermana encima. Y no porque Pirula esté gorda, que va. Siempre fue más bien delgada. Es porque, aunque Marga todavía es joven (en septiembre cumplirá 77), se siente cansada y ese problema en los ojos la tiene agotada.

—Ayúdame a levantarme —le dice Pirula—. Hoy me apetece salir al balcón.

Marga corre a por una chaqueta para su hermana mayor. 92 años se considera una edad de riesgo en esta pandemia.

Pirula se apoya en el brazo de Marga y, juntas, salen a la terraza.

Las dos aplauden.

Desde que comenzó el confinamiento y no reciben visitas ni pueden salir a su paseíto diario, ese es su momento del día.

Ese y el de los relatos dedicados.

Todo comenzó cuando Marga quiso leerle a su hermana una novela que a ella le había gustado especialmente. Ahora, la editorial la ofrece de forma gratuita a los lectores bajo el hastag #YoMeQuedoEnCasaLeyendo. Tal vez, en el formato digital, podría agrandar la letra, que ya no ve en el papel, lo suficiente como para que le sea más fácil leerla de nuevo.

El mundo de ambas siempre ha estado rodeado por la literatura. Pirula, a la que fuera de la familia la conocen como María, es la autora de un porrón de novelas infantiles. Y Marga ha ilustrado muchas de ellas.

Son dos avezadas lectoras.

Pero esta pandemia las tiene exaltadas. Son incapaces de concentrarse en algo. Ni siquiera en esa novela que Marga lee en voz alta para ambas.

—Nada, que no estamos para lecturas largas. Todo este lío del virus nos ha puesto tan nerviosas que no conseguimos centrarnos en nada. ¿No tendrías algo más cortito? ¿Un libro de relatos? —le pregunta Marga a la autora de la novela que está intentando leer.

—No, pero si quieres puedo escribiros uno cada día y te lo envío al móvil. ¿Te parece?

Al día siguiente, unos minutos después de los aplausos, llega un mensaje al teléfono móvil de Marga con el primero de los relatos.

—Ay, soy incapaz de leerlo al completo. La letra es demasiado pequeña y se me cansa la vista. Prueba a ponerlo en algún sitio donde pueda leerlo desde la pantalla de mi Ipad. Me lo compró mi hijo justo antes del encierro —dice con orgullo.

—¿Tienes correo electrónico?

—Sí, pero no sé abrirlo desde el Ipad.

El relato aparece en Facebook. Allí lo encuentra Carmen Ramírez, locutora de Cadena Dial.

—Me ha encantado tu relato —le escribe a la autora en un mensaje—. Da miedito. Ahora a ver quién baja la basura —ríe.

La autora le cuenta toda la historia; Por qué ha escrito ese relato y la dificultad de Marga para poder leerlo.

—¿Qué te parece si le pongo voz y se lo envías? Será un honor hacerlo. Yo también crecí con las historias y los dibujos de las hermanas Puncel.

Al día siguiente, la autora recibe el audio de su primer relato sobre el confinamiento. Enseguida se lo reenvía a Marga.

—¡Nos ha encantado! ¡Qué voz más bonita! —responde Marga pasados unos minutos—. ¿Por qué no lo compartes con más gente? Seguro que habrá más personas como nosotras.

—Como quieras. Pero ya sabes, los relatos y la voz son para vosotras.

Dedicado a las hermanas Puncel (María Puncel, escritora, y Margarita Puncel, pintora e ilustradora)

Voz: Carmen Ramírez (Cadena Dial)